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Escuela Rural Ranchillos

Tipo: Educacional
Año: 2017
Ubicación: Ranchillos, San Javier, Región del Maule_Chile
Área: 225,9 m2
Arquitecto colaborador: Javier Lorenzo
Sponsor: Fundacion Desafio Levantemos Chile
Cliente: Municipalidad de San Javier
Structura: Alberto Ramírez
Especialistas: Dycip

Premios: 
Seleccion Muestra _ XXII Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile 2023
Seleccion Muestra _ 18 Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires 2022


En el verano del año 2017 Chile sufre una de las mayores tormentas de fuego de su historia, específicamente en la zona centro sur consumiendo cerca de 600 mil hectáreas. La región del Maule fue el epicentro, destruyendo poblados enteros, junto con la Escuela Rural de Ranchillos, de administración pública que sirve a las comunidades aledañas de esa zona rural. Esta obra unidocente para 20 niños, es una reconstrucción post catástrofe que fue financiada a través de una alianza Público-Privada liderada por la Fundación Desafío Levantemos Chile, el Municipio y donaciones de empresas como CMPC, Hunter Douglas, entre otros.

Intentamos que el proyecto tomara de referente una imagen de caserío o aldea, elemento recurrente en el imaginario rural de Chile, se compone de pabellones que en sumatoria y relaciones entre programas independientes, que al conectarse generan un espacio mayor de convergencia y participación. A través de esta configuración, se crear un lugar de encuentro para esa localidad rural.

Cada volumen o pabellón corresponde a un programa, dándole al proyecto independencia espacial según sus necesidades particulares, las cuales convergen en un espacio central multiusos. Los volúmenes se estructuran en maderas de pino donadas por CMPC, las cuales quedan totalmente recubiertas debido a la norma de fuego para establecimientos educacionales, con placas de yeso cartón RF por ambos lados. El radier de la antigua escuela quemada se utiliza como área de camas de cultivos para producir su propio alimento, rematando en un invernadero y bodega.

Las necesidades de habitabilidad, determinan en gran medida el desarrollo y aprendizaje de los alumnos. El proyecto incorpora estrategias sustentables pasivas tales como dobles alturas, pieles ventiladas en pisos, muros y techos, lucarnas para una optimización de luz cenital natural y ventilación, doble aislación según norma chilena en pisos muros y techos para aumentar el confort térmico, cielos acústico y persianas de control solar manejadas por los mismos alumnos, entre otras. Los revestimientos exteriores o piel se trabajan en paneles de aluzinc Geoclad, los que se pliegan con un diseño particular aleatorio. Estos paneles corresponden a una donación de Hunter Douglas, donde se prueba una maquinaria recién adquirida por la empresa, por otro lado, se trabajan distintos colores buscando acentuar el concepto aldea de construcción espontánea.

El proyecto busca ser un referente en escuelas rurales en áreas vulnerables en Chile, capaces de influir a través de su diseño en la calidad de aprendizaje de los alumnos en zonas caracterizadas por pobreza, ruralidad y que además fueron azotadas por desastres naturales. Se  integran los intereses de alumnos, profesores, familias y comunidades durante todo el proceso, con la intención de potenciar el aprendizaje mediante un nuevo entorno construido en conjunto. Aplicando estrategias de la neuroarquitectura como el aumento de metros cuadrado por alumno, la iluminación natural cenital, el confort térmico, la acústica y el trabajo del color, permitió expandir los límites que exploran actualmente, favoreciendo un mejor desempeño del profesor/docente, lo cual genera un clima apto para impartir enseñanzas significativas a los niños.